jueves, 27 de agosto de 2015

¿Y tú, a qué santo le rezas?


Por Albert Trott



Esperando al camión para ofrecer sus mercancías, uno de los chavales, regordete y de piel morena como el ébano, pero con muñones de anemia en los cachetes, increpó irónicamente al otro chaval que nunca había visto por esas rutas y por cuyo aspecto, infirió que sería de alguna colonia popis de la ciudad; así que, extrañado por la presencia de este rufiansuelo que amenazaba con arrebatarle su ruta sobre ruedas, le cuestionó:

-¿Y tú a que santo le rezas?

El aludido, clase mediero en fase de putrefacción socioeconómica, y quien igual que aquél, esperaba el próximo bus para ofrecer un poco de música pordiosera, fingiendo no haber escuchado muy bien a su interlocutor, con diplomacia liberal-chaca, reviró:

-¿Cómo? No te entendí. ¿Podrías repetir por favor?

El chavo banda, quien no se esperaba ser contradicho de ese modo por el que creyó, sería fácil de amedrentar, recompuso sus palabras:

-¿Andas de paso? –preguntó, con maligna curiosidad.

Sospechando las intenciones del chavo banda de expulsarle de “su” ruta, el jovensuelo musicastro, imprudente, asentó:

-Sí, de paso, y… -aquí bajó el tono de voz e, inseguro, siguió-: en el metro también...

Sentado arrellanadamente sobre las bancas metálicas de la parada, frente al mercado, allí en las cercanías destartaladas y tristes del metro Guerrero, el chavo banda, miraba con muy malhumor al "chico bien", quien se mantenía de pie, y a una prudente distancia del otro quien, en un arranque, al fin le advirtió:

-No te quiero volver a ver aquí.

El joven clasemediero, extrañado por esta ordenanza gorilocrática y fascistoide del chavo otro, que se sentía dueño del mismisimo power-of-or-craist-of-compelyu, tratando de hacerle ver que no era mas que un pleitero de poca monta, le preguntó:

-¿Por qué?

-Porque sí weee…

-¿Pues qué las rutas son privadas, o tuyas?

-¡Ya somos un chingo! ¡Ya te dije!: es la última vez que te veo aquí!

-¿Me estás amenazando? Porque si quieres aquí enfrente está La Tira.

-¡Ve con tu padre si quieres! ¡Ya somos un chingo, no te quiero volver a ver!

El joven pequeñoburgués precario, viendo que su insigne interlocutor no se amilanaba ante su sugerencia de acudir ante la policía para resolver allí sus diferencias, y sopesando una posible complicidad mafiosa entre el vendedor ambulante y la autoridad, desistió. Sin embargo, en un acto desesperado por doblegar al chavo banda, casi balbuceante, espetó:

-Oye carnal, como tú, yo también estoy sobreviviendo.

Tras oír esto, el joven ñero , haciendo gala de un depurado estilo liricopoético callejero, casi cinematográfico, se acercó a escasísimos centímetros de la Cara Triste , aburguesada e Inocente de su interlocutor, para decirle:

“Haber pinche carita nalga de princesa: De que te comas tú un pan, a que me lo coma yo, prefiero comérmelo yo”.

El Cara Fresa de Nalga, adivinando un sentido cuasi filosófico-antropológico en ésas palabras emanadas desde las profundidades del ser del chavo banda, sorprendido, no siguió más su táctica de mayéutica socrático-callejera, temeroso de alebrestar al joven deambulante, -quien se sentía amo de las rutas pure Energy de la Av. Alzate, la "ruta de la muerte", pues sus conductores van como si sus camiones fueran fórmulas uno, compitiendo con sus colegas del volante a muerte por el pasaje-, y hacerle sacar quelfilo quelafusca, o incitarle llamar a su arrolladora banda max, para darle una pela y dejarlo ahí tirado como res despanzurrada, para imagen digna de El Gráfico, y pos ni mais paloma!

No hay comentarios.:

Coloquio Repensar la Geopolítica de dominación desde los Pueblos del Sur Global

Visiones contra hegemónicas acerca del proyecto de securitizacion imperial occidental global. Resistencias políticas y ontológicas desde aba...