RAZÓN INSTRUMENTAL Y POSITIVISMO: SU RELACIÓN CON LA CATÁSTROFE CLIMÁTICA
ACTUAL
“El pensamiento
productivo, por consiguiente, se determina por la naturaleza del objeto y la
naturaleza del sujeto, quien se vincula con su objeto en el proceso del
pensamiento. Esta doble determinación constituye la objetividad, en contraste
con la falsa subjetividad en la cual el pensamiento no está controlado por el
objeto y degenera así en prejuicio, en pensamiento caprichoso y en fantasía”
(Erich Fromm, Etica y Psicoanálisis, 1953).
INTRODUCCIÓN
La razón instrumental y el
positivismo de inspiración galileana, descartiana- baconiana, representan una
visión totalitaria, hegemónica y universalista, neoextractivista y neocolonial
de hacer ciencia, con pretensiones de absolutismo teórico, como afirman Ursúa y
Mardones (1982): “Cuando la razón se
unilateraliza hacia este lado y absolutiza sus posiciones, estamos ante lo que
Adorno y Habermas denominan la razón instrumental” (22).
Razón
instrumental y positivismo científico se ostentan como criterios centrales de la elaboración
y explicación científica contemporánea; conforman el sistema de racionalidad científica
del capitalismo moderno, dos pilares poderosos de construcción hegemónica del
conocimiento, intensamente utilizados por corporaciones multinacionales
tecnológicas, industriales y farmacéuticas, por universidades y empresas
tecnocráticas, financiadas por grandes consorcios tecnológicos y/u organismos
mundiales (FMI, BID, BM, Google Inc., Consenso de Washington, G20), con
intereses de control geopolítico e intelectual (capitalismo cognitivo) en áreas
claves para el complejo militar neocolonial global, conformado por EEUU, Japón, Israel, Europa Occidental y demás satélites políticos. Son precisamente éstos países los protagonistas de la catástrofe climática actual.
El “triunfo” de éstas formas
teratológicas de racionalidad positivista-instrumental, de raigambre
euro-occidental, descartiana-baconiana-galileana se
corresponde con el tipo de proyectos de investigación neoextractivistas y
neocoloniales que son financiados por parte del complejo cibernético-financiero
y transnacional mundial, que no escatima recursos con tal de lograr saltos
cualitativos y cuantitativos cada vez más ambiciosos, en materia de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I)[i] en áreas como robótica, geoingeniería, cibernética,
nanotecnología, nanociencias, nanomateriales, computación cuántica,
aceleradores de partículas, física nuclear, ciencias de datos, inteligencia
artificial, superconductores, supercomputadoras, es decir, en ciencias exactas,
físico-matemáticas, ingenierías, todo un cúmulo de conocimientos dedicados
básicamente, a preguntar por “el cómo más inmediato y práctico de los fenómenos
y los procesos”, no ya en el por qué y para qué últimos” (Idem: 18), con miras
al control de la naturaleza de una manera más calculada, en un movimiento
prácticamente delirante, que se traduce o es reflejo del propio modelo de
desarrollo contemporáneo consistente en una doctrina de crecimiento económico infinito[ii].
Pero estos avances, han
sido producto del ánimo de control y descubrimiento de los enigmas de la
naturaleza por parte de una ciencia cosificadora y calculadora. Fromm añade que
este tipo de ciencia respondería, en términos psicoanalíticos, a una orientación
explotadora y necrófila[iii], en cierto modo, una
ciencia que ya no ve la realidad en sus múltiples ramificaciones, sino que la petrifica, la cosifica y mira como
simple medio para extraer de ella un provecho útil, sea un valor de uso, o un
valor de cambio, dice Fromm (1953):
“Otro
aspecto de la objetividad debe estar presente en el pensamiento productivo
acerca de los objetos animados e inanimados: el de ver la totalidad de un fenómeno. Si el observador aísla un
aspecto del objeto sin ver el conjunto, no logrará la comprensión apropiada ni
siquiera de ese aspecto que está estudiando. (…) La objetividad no requiere
únicamente ver el objeto tal como es,
sino también verse a sí mismo como uno es, vale decir, ser consciente de la
constelación particular en la que uno se encuentra como un observador
relacionado con el objeto de la observación. El pensamiento productivo, por consiguiente, se determina por la
naturaleza del objeto y la naturaleza del sujeto, quien se vincula con su
objeto en el proceso del pensamiento. Esta doble determinación constituye
la objetividad, en contraste con la falsa
subjetividad en la cual el pensamiento no está controlado por el objeto y
degenera así en prejuicio, en pensamiento caprichoso y fantasía” (El
subrayado es mío). (Etica y Psicoanálisis,
p. 110 y ss).
Así, éste “espíritu científico
aventurero”, utilitario, pragmático, positivista, aplicado, calculador, cuantitativista, detentado por equipos
de científicos ligados a los centros hegemónicos de producción de tecnología y
conocimiento (Krotz 1993), responde, como ya se anotó antes, a una constelación
moderno/colonial que podríamos llamar mítica,
como refiere Alfred Noble (1997),
respecto al desarrollo tecnológico, máximo
estandarte del concepto de progreso moderno/occidental:
“la fascinación actual
por la tecnología –la verdadera medida real del conocimiento moderno—está
enraizada en mitos religiosos y en un imaginario antiguo (….) los tecnólogos
actuales, en su búsqueda de utilidad, poder y beneficios, parecen establecer la
norma de racionalidad social, también ellos se rigen por sueños distantes y por
anhelos espirituales de redención sobrenatural. Pese a sus brillantes y
sobrecogedoras manifestaciones de conocimiento mundano, su verdadera
inspiración yace en otra parte, en una imperecedera búsqueda mística de
trascendencia y salvación”
I. EL
PROGRESO CAPITALISTA: PROGRESO PROVINCIANO E ILUSORIO
El progreso que augura el
capitalismo contemporáneo es pues, un progreso más bien provincial (Dussel), y la dispersión
de éste, es intenso y real entre los países del llamado Norte
imperial/colonial, y frágil e ilusorio, en las zonas periféricas[iv]
Así, a pesar de lo “impresionante” que pueda parecer el progreso técnico,
tecnológico de la civilización occidental, sus beneficios siguen siendo una entelequia, una cosa por completo ajena
o distante, de la experiencia de la inmensa mayoría de la población mundial, de
sus contextos sociohistóricos, sus necesidades sociales, conocimientos y de sus
culturas específicas.
Es ya de dominio popular,
que más de dos tercios de la población mundial vive en condiciones de pobreza y
pobreza extrema, en el subdesarrollo, condenada a morir por hambre, por violencia
extrema; por conflictos bélicos como ocurre ahora en Palestina, por catástrofes
climáticas, como si a más progreso en un sector o región del mundo, más
regresión y carencias fueran creadas en otras regiones.
En éstas últimas pareciera
que han sido exportadas estructuras que generan subdesarrollo (Frank 1967),
problemáticas y conflictividad interna entre los más empobrecidos, violencia
estructural-institucional que se ceba hacia los que cuentan con menores
recursos (interpersonales, políticos, educativos, económicos), rompimiento del
tejido social, acumulación y despojo de tierras y territorios (Harvey 2005), cambio
de tipo de uso de suelo social a uso comercial-residencial en ciudades[v], prácticas monopólicas con
corrupción, clientelismo y nepotismo, desequilibrio ecológico irreversible, que
les orillan a quienes viven en éstas regiones, a desplazamientos forzosos de
sus localidades y comunidades –movimientos llamados eufemísticamente
“migraciones”--, de sus estados o sus países y a sobrevivir en los estados o
regiones receptores –en calidad estacional o permanente-- de acuerdo a formas
nuevas de esclavismo o precariedad.
Lo anterior se traduce en
que los resultados de ése desarrollo, éstos beneficios, solo llegan a un sector
muy limitado de la sociedad, en las ciudades de países dependientes o
periféricos, a las clases medias citadinas de mediano y alto poder adquisitivo (Frank
1966, Stavenhagen 1972), a las elites políticas y empresariales urbanas dejando
al resto a la zaga de ese mito moderno del desarrollo, condenados a la pauperización
eventual o absoluta, al empleo precario, a la zozobra crónica, en suma, a la
infraciudadanía, la indignidad y la indigencia urbana trashumante (Carretero y León 2009).
Siguiendo los
planteamientos de Ursúa y Mardones, nos dice que ésta nueva ciencia recoge este
interés pragmático, positivo, utilitario, acorde con el intento de dominar la
naturaleza, señala una actitud tecnológica del conocimiento”
(p. 19). Frente a éste tipo de razón, Fromm (1953) plantea una razón que podríamos llamar semiótico-hermenéutica:
“La razón
implica una tercera dimensión, la de la profundidad, que alcanza la esencia de
las cosas y los procesos, (…) no es un simple instrumento para la acción
inmediata. Su función es conocer, entender, captar y relacionarse con las cosas
por medio de su comprensión. (….) penetra a través de la superficie de las
cosas a fin de descubrir su esencia, sus relaciones ocultas y sus significados
profundos: su “razón”. Es como si ella fuere no bidimensional, sino
“perspectivista”, (…) abarca todas las perspectivas y dimensiones concebibles y
no solamente las de relevancia práctica. (,…) esencia aquí, no significa algo
que está “detrás” de las cosas, sino lo genérico y universal, los rasgos más
generales y significativos del fenómeno, libre de sus aspectos superficiales y
accidentales, lógicamente irrelevantes” (p. 108 y ss).
En Descartes, el pensar
secundariza el sentir, la razón secundariza a la costumbre o la tradición, el
proceso mismo del pensar es abstraído del proceso material del existir; el
intento de hacer a un lado lo accidental
de la existencia y del pensar mismo, lo incontrolable o imponderable, la
intuición, lo emocional, y más allá, la
socialidad, politicidad e historicidad básica del ser humano.
Por último, se ha
planteado desde la teoría decolonial[vi], que a partir de Descartes se sientan
las bases de las separaciones femenino/masculino,
cuerpo/espíritu, cultura/naturaleza, pensamiento/sentimiento,
civilizado/salvaje, y que dichas separaciones, habrían permitido erigir
estructuras/regímenes colonial/modernos de sometimiento subjetivo, epistémico,
ontológico, biopolítico, económico, esto es, un ego cogito ligado a un ego
conquiro (Dussel), un tipo de pensamiento que permite continuar con ése
mismo ciclo altamente destructivo de apropiación/privatización y conquista y
colonización iniciado desde 1492 (Echeverría1997).
II. UNA EPISTEMOLOGÍA “HEREJE” CONTRA LA EPISTEMOLOGÍA
INSTRUMENTAL O POSITIVISTA-EXTRACTIVISTA: EL MARXISMO CRÍTICO LATINOAMERICANO[vii]”.
El marxismo es un
pensamiento que, teniendo su matriz en Europa Occidental, en la Alemania del
primer y segundo tercio del siglo XIX, trasciende este determinismo geográfico
y también, el llamado eurocentrismo (determinismo político-ideológico), pues fue fraguado como un instrumento de
lucha y de liberación del proletariado internacional, no únicamente el
proletariado europeo (inglés, francés o alemán). El marxismo, desde sus
planteamientos germinales, ya se alza
frente a las concepciones dominantes del propio pensamiento moderno europeo
decimonónico y anterior. Por otro lado, el marxismo somete a crítica a su propio corpus teórico, haciendo de sus límites, oportunidades para nuevos
saltos cualitativos y teóricos que derivarán en su obra revolucionaria de El Capital. Como diría Kant: a veces, el
hacer un alto en el camino, volver sobre lo andado, y reconstruir lo ya andado
sobre nuevos principios teóricos, puede ser condición sine qua non de nuevos
avances, de un desarrollo más complejo, que el avanzar sin estos
replanteamientos de lo andado, de lo realizado en términos teóricos[viii].
Textos como Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel, La Ideología alemana, La
Miseria de la Filosofía, del
Socialismo utópico al socialismo científico, Contribución a la Crítica de
la Economía Política, y el propio Manifiesto del Partido Comunista, El Capital,
contienen la crítica de las bases filosóficas, ideológicas, religiosas en que
se sostienen la burguesía, pequeña burguesía, las elites de su tiempo. Es un
pensamiento que reactualiza su potencial crítico, en el seno de los propios
países coloniales o semicoloniales modernos, subdesarrollados del Sur Global,
donde sus capas sociales más politizadas (entre las clases trabajadoras,
campesinado, sectores estudiantiles e intelectuales, proletariado urbano,
etcétera), han resignificado y revitalizado el marxismo en nuestras regiones[ix].
Y es que, contra lo que
desearían sus detractores, sigue siendo parte de un discurso crítico de gran
vigor y una importante fuente nutricia del debate filosófico,
político-ideológico contemporáneo dentro de las ciencias sociales y humanidades
a nivel mundial y en nuestro caso, de la región latinoamericana, y que desde su
inmanencia misma o bien, desde las relecturas marxistas de otros autores, vulgares o científicas, sigue
posibilitando una crítica radical del capitalismo contemporáneo en su novísima
fase transnacional, financiera y especulativa.
Las explicaciones de
carácter histórico-materialista inauguradas por el método crítico marxista, dan
un golpe enorme a los paradigmas científicos anteriores (llámese razón
instrumental, decartismo, kantismo, hegelianismo, comtismo-positivismo, saint-simonismo, bonapartismo, cartismo, bakuninismo, etc),
poniendo de bruces literalmente, toda la ciencia social de su tiempo, los
supuestos sobre los cuales descansaban las nociones de verdad y falsedad, de ciencia
y no-ciencia, de objeto/sujeto, subjetividad/objetividad, moralidad y ética burguesa,
desde David Ricardo, Malthus hasta Fuerbach, Mach.
Marx y
Engels, realizan una crítica radical, a las explicaciones sociológicas y económicas
de carácter simplista o vulgar, mecanicista, funcionalista y naturalizadoras de
los intereses políticos de la pequeño-burguesía, gran burguesía, republicanismo,
aristocracia o socioaldemocracia, de la aristocracia obrera o el infantilismo
de izquierda, o de los estamos nobiliarios o feudales; somete a crítica severa
los basamentos de la desigualdad entre, en su momento, proletarios y dueños de
medios de producción, y en general, la crítica de quienes desde la perspectiva
filosófica o política de las clases dominantes, reproducían un pensamiento falseador
de las relaciones capitalistas, y la desigualdad de la sociedad burguesa[x].
Su crítica de la sociedad
capitalista industrial, que también sufrió y de la que fue testigo, le permitió
construir una teoría y una praxis revolucionaria, y erigir al proletariado como
actor principal del proceso revolucionario anticapitalista, como parte de su
método dialéctico, de acción/participación/transformación, en el cual involucra
activamente a dicho sujeto histórico-político, conociendo e involucrándose
activamente en la lucha y perspectiva política-ideológica de clases de frente a
la sociedad burguesa capitalista y sus promotores ideológicos.
El marxismo, no solo
somete a crítica a las concepciones económico-sociológicas burguesas, pequeño
burguesas, mencheviques, revisionistas, sino también a las concepciones
socialistas utópicas, anarquistas, a la izquierda infantil, y al propio
marxismo, por lo tanto, es erróneo suponer que el marxismo es un cuerpo teórico
“mecanicista”, “determinista económico”, “unilineal”, lo cual, como explica
Hobsbawm y Fromm, se debe más que nada,
a lecturas tergiversadoras, difamadoras, antimarxistas y al materialismo vulgar.
Es innegable, que el
marxismo nace de una matriz occidental y europea de conocimiento, sin embargo, el
propio Marx somete al marxismo y a sí mismo, a la autocrítica, desechando
muchas de sus conclusiones iniciales, reelaborándolas, aumentándolas o
negándolas, y, con ésa misma apertura, posiblemente hubiera aceptado, de haber
estado en sus manos, nuevos materiales historiográficos que iluminaran su
concepción sobre América Latina.
El marxismo revolucionó y
puso de cabeza más de un paradigma en las ciencias sociales de su tiempo (en
ciencia histórica, economía, ciencia política, sociología, antropología general
de su tiempo, filosofía, geografía). No obstante, a pesar de ello, la
resistencia a incorporar análisis de tipo dialéctico-materialista siguen siendo
escasos, y caen más que nada en la ciencia social ideologizada,
compartimentada, sectorial, empirista vulgar.
También, una situación de
censura y bloqueo, cuando hay intentos de realizar éste tipo de análisis, en el
seno mismo de las ciencias sociales contemporáneas tanto en las universidades
de las ciudades periféricas como en las universidades de las ciudades
metropolitanas, lo cual se explica por su carácter de crítica radical frente a
los sistemas de pensamiento hegemónico, colonial-moderno existentes y que gozan
de éxito y reconocimiento. Son rechazadas, las ciencias sociales decoloniales o
descoloniales, ya que pueden poner en evidencia las distintas formas de
dominación moderno/colonial en la sociedad contemporánea. Debido a ello, las
ciencias sociales herejes, son proscritas
y desterradas del pensamiento políticamente correcto y del establecimiento
académico penetrado por el pensamiento bancarizado y neoliberal.
III. OTRA EPISTEMOLOGÍA “HEREJE”: FENOMENOLOGÍA,
HERMENEUTICA, FUENTES NUTRICIAS PARA ARTICULAR UN PENSAMIENTO CRÍTICO
LATINOAMERICANO
Las corrientes
interpretativas antes mencionadas, son caras al pensamiento humanístico,
crítico y a las ciencias sociales críticas particularmente, sin embargo, vemos
en la actualidad, una reticencia a utilizar éstas perspectivas, debido a que
suponen un complejo entramado conceptual, un nivel elevado de abstracción
teórica, y aspectos que lindan más con
los lenguajes de la lingüística filosófica, la filosofía del lenguaje, la
poética, la construcción teorética, la especulación, la semiótica, la
filología.
Pero también, dicha
reticencia puede deberse, a la dificultad para su recepción entre el público de
las universidades públicas; ciencias interpretativas que monopolizan
determinados especialistas, pero otra razón de ésa reticencia, puede deberse a
unas condiciones educativas e ideológicas de nuestro contexto muy poco
propicias para su cultivo; el pensar que se alejan de la realidad concreta, de
la empiria, de lo tangible, de los enfoques empiristas o cuantitativos, que
tienen muchos adeptos en la universidad pública y en la ciencia social
inmediatista que se lleva a cabo en instituciones pautadas por los
requerimientos de un mercado de trabajo basado
en la cultura del rendimiento, del Know how, productivismo, que busca
resultados tangibles, inmediatos y medibles, llevando a la universidad hacia
una deriva productivista cuyo objetivo principal no es ya, el desarrollo
científico-humanístico ni crítico del estudiantado.
Convengamos en que tales
enfoques interpretativos y semióticos, buscan aspectos que no son de interés de
quienes se colocan –tengan consciencia de ello o no, les guste o no
admitirlo--, o bien, se acomodan –por
condicionamientos de orden material, económico, psicológico o cognitivo,
ideológico o una combinación de varios de éstos aspectos--, en una perspectiva
sociológica a-filosófica, o aún peor, a-sociológica, sin fundamento serio en el
pensum sociológico clásico, el cual se retrotrae lejos en la historia del
pensamiento humano, con intensas relaciones con la filosofía, el lenguaje
mítico, poético, el lenguaje religioso, el lenguaje simbólico, que hoy son
vistos con desdén, sorna e indignación, como si fueran por completo ajenos al
pensamiento sociológico, o demeritaran su carácter científico.
Tomar en cuenta estas
tradiciones interpretativo-simbólicas, nos acercará, como sociólogos, o
científicos sociales, a la singularidad propia de la vida social, su carácter
único, irrepetible y singular, su totalidad compleja, que es un planteamiento
de Fromm, y que después retomará Edgar Morin.
IV.
LA
ESCUELA DE FRANKFURT: LA ESCUELA HEREJE[xi]
¿Cuáles fueron los problemas
que llevaron a escribir, a los representantes teóricos e intelectuales de esta
tradición de pensamiento; a saber, a Benjamín, Horkheimer, Fromm, Adorno?
Recordemos que ésta
tradición surge hacia los años convulsos de entreguerras, en los años 1920´s,
después de la revolución rusa, en la fase imperialista del capitalismo y en pleno desarrollo industrial, la generalización de la producción en
serie –fordismo y posfordismo--,
replicándose ésta forma de producción a otros ámbitos, tales como el propio
arte, dando lugar a “La obra de arte en la época de la reproductibilidad
técnica” de Benjamín, o los libros de Fromm, "El Corazón del hombre. Su potencia para el bien o para el mal", "El miedo a la libertad", "Del tener al ser", "Psicoanálisis de la sociedad contemporánea". O de Adorno y Horkheimer, su Crítica al proyecto de la Ilustración, que contiene la crítica a la razón instrumental. Una constante en ésta tradición de pensamiento, es su crítica al proyecto de la razón ilustrada, y por tanto, al proyecto de la modernidad.
Fromm decide separarse de
la Escuela para conformar poco después su propio movimiento intelectual en EEUU
y luego en México, fundando la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis, vigente
hasta la actualidad.
Fromm escribe libros que
retoman concepciones freudianas, marxistas, sociológico-históricas, pero
también, algunas tradiciones filosófico-hebraicas, dado su origen judío, por lo
que sus planteamientos suelen ser abigarrados, con mirada interdisciplinar, heterodoxo
respecto a los más leales fundadores de la Escuela, a saber, Horkheimer y
Adorno. Fromm, junto con W. Benjamín, constituyen dos pensadores de la E. de Frankfurt
complejos, cuyo legado tiene un destacado carácter de crítica a los valores
dominantes de la sociedad de mercado, el capitalismo norteamericano, el
consumismo, la reproductibilidad y masificación del arte, críticos del
borramiento de experiencia y la memoria histórica, de la alienación del hombre
y de la explotación del hombre por el hombre.
El olvido de éstos autores,
incluso dentro de las ciencias sociales de los países dependientes, en parte
explica o es reflejo del propio triunfo de una determinada interpretación del
mundo, que ha ganado adeptos entre todas las clases sociales, interpretación
que desde los años 1980´s viene delineando nuestras estructuras sociales,
políticas, económicas y culturales.
Ante los embates globales
de dicha interpretación del mundo –interpretación neoliberal o abismal del
mundo(Sousa 2011), la Escuela de Frankfurt, puede todavía ofrecernos vías y
alternativas para superar la catástrofe, contra el afán de seguir creciendo sin
límites; de manera abismal.(Sousa 2011).
CONCLUSIÓN:
El panorama es desolador
por donde se le mire, distópico, trágico, y pareciera que las propuestas y
respuestas palidecen, sobretodo, si éstas no se apoyan en un pensamiento
radical, científico y que mire a este enemigo global, en todas sus
ramificaciones, en toda su estructuración económico-política, ideológica,
jurídica, tecnológica y mediática. Es en esta tesitura, que las propuestas del
marxismo, la hermenéutica y fenomenología latinoamericanas, así como la Escuela
Crítica se levantan con todo rigor, como fundamentales para un proyecto de
emancipación y descolonización epistémica, subjetiva, ética-política y ecológica
para nuestros países hispano-americanos en situación de dependencia y de
subdesarrollo, frente a las estructuras neocoloniales de despojo, acumulación y
neoextractivismo que amenazan las condiciones de reproducción de la vida tal y
como la conocemos.
NOTAS:
[i] En nuestro país, el
apoyo a la investigación, al desarrollo e innovación científica de éstas áreas,
es, desde hace décadas y aún en la actualidad, insuficiente para hacer frente a
los grandes problemas nacionales, respecto a los países metropolitanos desarrollados
antes mencionados:
https://egade.tec.mx/es/egade-ideas/opinion/ciencia-tecnologia-e-innovacion-en-mexico-se-encuentran-en-situacion-critica,
no se diga en materia de cultura y artes, ámbitos que quedaron por completo
desplazados de los intereses prioritarios del Plan Nacional de Desarrollo
sexenal, en términos de financiamiento y presupuesto anual asignados. Antonio
Lazcano, un reputado científico mexicano, ha reportado en distintos artículos,
la crisis en que se desarrolla la ciencia en nuestro país
[ii] Franz Hynkelamert,
llamó a esto, doctrina del crecimiento infinito, una religión desacralizada y
secularizada de mercado, donde los valores económicos son sobrepuestos a los
valores espirituales, principios éticos, ideales como la libertad o la
fraternidad y la reciprocidad, las virtudes, el conocimiento científico,
histórico o filosófico. Los valores económicos adquieren un rango divino, en
detrimento de una lógica teológica-filosófica, metafísica o mágico-religiosa
ligada a la naturaleza o el cosmos, al mundo social, o una visión
ético-humanista. Y un filósofo francés, David Noble, escribió “La religión de
la tecnología: la divinidad del hombre y el espíritu de invención”, donde
plantea que la tecnología, la técnica, ha sido elevada al grado de verdad absoluta,
por parte de los tecnólogos y científicos que la crean. Fritz Pappenheim , en
su libro “La enajenación del hombre moderno”, 1965, y Erich Fromm, en su libro
El Corazón del hombre (1967), mencionan cómo en la sociedad industrial
contemporánea, a través de la producción en serie, la masificación de la vida,
genera personas indiferentes a la vida, egoístas y necrófilas, amantes de las
máquinas, el culto a la fuerza, el culto a la velocidad, y el culto a lo
inmediato, que en la actualidad, se ven acrecentados y maximizados a través de
las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´S), que reinstalan “el
espectáculo, como una cosmovisión devenida efectiva, materialmente traducida.
Es una visión del mundo que se ha objetivado”. (Debord 1967); libertad
heterónoma y autoexplotación (Fromm 1967, Han 2022), una sociedad teledirigida
(Sartori)
[iii] Ética y
Psicoanálisis, El corazón del hombre (1967).
[iv] Raúl Prebisch (1981:
14), Op. Cit, Roitman: “El capitalismo desarrollado (…). se expande para
aprovechar la periferia. Pero no para desarrollarla” ("Pensamiento
Sociológico y Realidad Nacional en América Latina", s/f, p. 26).
[v] Una forma de colonización/ocupación silenciosa, el fenómeno actual de
la gentrificación urbana, implica éste cambio en el uso de suelo con aval del
propio gobierno bajo la excusa de generar "derrama económica" a la ciudad, lo cual ha fomentado en algunas ciudades periféricas y
metropolitanas, la especulación, encarecimiento y privatización del
espacio público por parte de ciudadanías extranjeras itinerantes con alto poder
adquisitivo, en perjuicio de la población local de menores ingresos. Es un esquema de blanquización por despojo. (Gaytán 2019), a saber: "La “blanquitud” remite a la identificación de los individuos con el ethos del arquetipo que proponen el capitalismo y urbanismo contemporáneos; el emprendedor que sin ataduras morales en plena libertad de mercado opera estrategias crueles y canallas de beneficio monetario; tal y como lo hacen en la urbes los especuladores políticos, financieros e inmobiliarios; como aquel especulador de la película El Capital de Costa Gavras (2012), operador del despojo de empleos, capitales y propiedades". El fenómeno,
lejos de detenerse, se está regulando, pero con medidas tibias por parte del
gobierno local y federal.
[vi] Lander, Edgardo
(2000). Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos en: La
colonialidad del saber:eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas
latinoamericanas
[vii] Rosenman (Idem): “…la
terquedad de desarrollar un pensamiento fundamentado en sus convicciones y no
en las necesidades de obtener un cargo en el poder o ministerio; pensamiento
ligado a la actividad docente o de investigación sin pretender un espacio distinto
de aquel que constituye la ética del compromiso y la responsabilidad teórica
con los principios defendidos. No importa que estos sean conservadores,
liberales, marxistas, neo-marxistas, anarquistas, funcionalistas,
estructuralistas o post-modernos. Lo que les es propio es su continua
dedicación a la formación del conocimiento social (…) se insertan en una
dinámica más profunda e independiente de su adscripción política, manteniendo
una honestidad intelectual sobre la cual fundamentan sus proposiciones
teóricas” (p. 23 y ss).
[viii] Prolegómenos a toda
metafísica futura que pueda presentarse como ciencia, 1783.
[x] Erich Fromm, en su
libro “Marx y su concepto del hombre”, menciona parte de la tergiversación,
desprestigio, satanización a que el marxismo fue sometido durante los años
1950´s del siglo XX, principalmente en un contexto marcado por la agudización
de las crisis del capitalismo norteamericano, y la necesidad de éste de
recuperar su legitimidad, estabilidad política e ideológica. De ahí que se
tratara de hacer del marxismo y lo que se considerara “comunismo”,
“comunistas”, una leyenda negra, un enemigo a vencer; todo un proyecto de
persecución, espionaje y represión por parte de EEUU en América Latina contra
movimientos estudiantiles, obreros, campesinos, urbano-populares a través de
Proyecto Camelot, Proyecto Condor, Alianza para el Progreso, USAID, etc.
[xi] Roitman, Idem.
FUENTES DE CONSULTA:
·