martes, 11 de junio de 2024

 

RAZÓN INSTRUMENTAL Y POSITIVISMO: SU RELACIÓN CON LA CATÁSTROFE CLIMÁTICA ACTUAL

 

“El pensamiento productivo, por consiguiente, se determina por la naturaleza del objeto y la naturaleza del sujeto, quien se vincula con su objeto en el proceso del pensamiento. Esta doble determinación constituye la objetividad, en contraste con la falsa subjetividad en la cual el pensamiento no está controlado por el objeto y degenera así en prejuicio, en pensamiento caprichoso y en fantasía” (Erich Fromm, Etica y Psicoanálisis, 1953).

 

INTRODUCCIÓN

La razón instrumental y el positivismo de inspiración galileana, descartiana- baconiana, representan una visión totalitaria, hegemónica y universalista, neoextractivista y neocolonial de hacer ciencia, con pretensiones de absolutismo teórico, como afirman Ursúa y Mardones (1982): “Cuando la razón se unilateraliza hacia este lado y absolutiza sus posiciones, estamos ante lo que Adorno y Habermas denominan la razón instrumental” (22).

 Razón instrumental y positivismo científico se ostentan como criterios centrales de la elaboración y explicación científica contemporánea; conforman el sistema de racionalidad científica del capitalismo moderno, dos pilares poderosos de construcción hegemónica del conocimiento, intensamente utilizados por corporaciones multinacionales tecnológicas, industriales y farmacéuticas, por universidades y empresas tecnocráticas, financiadas por grandes consorcios tecnológicos y/u organismos mundiales (FMI, BID, BM, Google Inc., Consenso de Washington, G20), con intereses de control geopolítico e intelectual (capitalismo cognitivo) en áreas claves para el complejo militar neocolonial global, conformado por EEUU, Japón, Israel, Europa Occidental y demás satélites políticos. Son precisamente éstos países los protagonistas de la catástrofe climática actual.

El “triunfo” de éstas formas teratológicas de racionalidad positivista-instrumental, de raigambre euro-occidental, descartiana-baconiana-galileana se corresponde con el tipo de proyectos de investigación neoextractivistas y neocoloniales que son financiados por parte del complejo cibernético-financiero y transnacional mundial, que no escatima recursos con tal de lograr saltos cualitativos y cuantitativos cada vez más ambiciosos, en materia de Investigación, Desarrollo e Innovación (I+D+I)[i] en áreas como robótica, geoingeniería, cibernética, nanotecnología, nanociencias, nanomateriales, computación cuántica, aceleradores de partículas, física nuclear, ciencias de datos, inteligencia artificial, superconductores, supercomputadoras, es decir, en ciencias exactas, físico-matemáticas, ingenierías, todo un cúmulo de conocimientos dedicados básicamente, a preguntar por “el cómo más inmediato y práctico de los fenómenos y los procesos”, no ya en el por qué y para qué últimos” (Idem: 18), con miras al control de la naturaleza de una manera más calculada, en un movimiento prácticamente delirante, que se traduce o es reflejo del propio modelo de desarrollo contemporáneo consistente en una doctrina de crecimiento económico infinito[ii].

Pero estos avances, han sido producto del ánimo de control y descubrimiento de los enigmas de la naturaleza por parte de una ciencia cosificadora y calculadora. Fromm añade que este tipo de ciencia respondería, en términos psicoanalíticos, a una orientación explotadora y necrófila[iii], en cierto modo, una ciencia que ya no ve la realidad en sus múltiples ramificaciones, sino que la petrifica, la cosifica y mira como simple medio para extraer de ella un provecho útil, sea un valor de uso, o un valor de cambio, dice Fromm (1953):

“Otro aspecto de la objetividad debe estar presente en el pensamiento productivo acerca de los objetos animados e inanimados: el de ver la totalidad de un fenómeno. Si el observador aísla un aspecto del objeto sin ver el conjunto, no logrará la comprensión apropiada ni siquiera de ese aspecto que está estudiando. (…) La objetividad no requiere únicamente ver el objeto tal como es, sino también verse a sí mismo como uno es, vale decir, ser consciente de la constelación particular en la que uno se encuentra como un observador relacionado con el objeto de la observación. El pensamiento productivo, por consiguiente, se determina por la naturaleza del objeto y la naturaleza del sujeto, quien se vincula con su objeto en el proceso del pensamiento. Esta doble determinación constituye la objetividad, en contraste con la falsa subjetividad en la cual el pensamiento no está controlado por el objeto y degenera así en prejuicio, en pensamiento caprichoso y fantasía” (El subrayado es mío). (Etica y Psicoanálisis, p. 110 y ss).

Así, éste “espíritu científico aventurero”, utilitario, pragmático, positivista, aplicado,  calculador, cuantitativista, detentado por equipos de científicos ligados a los centros hegemónicos de producción de tecnología y conocimiento (Krotz 1993), responde, como ya se anotó antes, a una constelación moderno/colonial que podríamos llamar mítica, como refiere Alfred Noble (1997), respecto al desarrollo tecnológico, máximo estandarte del concepto de progreso moderno/occidental:

“la fascinación actual por la tecnología –la verdadera medida real del conocimiento moderno—está enraizada en mitos religiosos y en un imaginario antiguo (….) los tecnólogos actuales, en su búsqueda de utilidad, poder y beneficios, parecen establecer la norma de racionalidad social, también ellos se rigen por sueños distantes y por anhelos espirituales de redención sobrenatural. Pese a sus brillantes y sobrecogedoras manifestaciones de conocimiento mundano, su verdadera inspiración yace en otra parte, en una imperecedera búsqueda mística de trascendencia y salvación”

 

I. EL PROGRESO CAPITALISTA: PROGRESO PROVINCIANO E ILUSORIO 

El progreso que augura el capitalismo contemporáneo es pues, un progreso más bien provincial (Dussel), y la dispersión de éste, es intenso y real entre los países del llamado Norte imperial/colonial, y frágil e ilusorio, en las zonas periféricas[iv] Así, a pesar de lo “impresionante” que pueda parecer el progreso técnico, tecnológico de la civilización occidental, sus beneficios siguen siendo una entelequia, una cosa por completo ajena o distante, de la experiencia de la inmensa mayoría de la población mundial, de sus contextos sociohistóricos, sus necesidades sociales, conocimientos y de sus culturas específicas.

Es ya de dominio popular, que más de dos tercios de la población mundial vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema, en el subdesarrollo, condenada a morir por hambre, por violencia extrema; por conflictos bélicos como ocurre ahora en Palestina, por catástrofes climáticas, como si a más progreso en un sector o región del mundo, más regresión y carencias fueran creadas en otras regiones.

En éstas últimas pareciera que han sido exportadas estructuras que generan subdesarrollo (Frank 1967), problemáticas y conflictividad interna entre los más empobrecidos, violencia estructural-institucional que se ceba hacia los que cuentan con menores recursos (interpersonales, políticos, educativos, económicos), rompimiento del tejido social, acumulación y despojo de tierras y territorios (Harvey 2005), cambio de tipo de uso de suelo social a uso comercial-residencial en ciudades[v], prácticas monopólicas con corrupción, clientelismo y nepotismo, desequilibrio ecológico irreversible, que les orillan a quienes viven en éstas regiones, a desplazamientos forzosos de sus localidades y comunidades –movimientos llamados eufemísticamente “migraciones”--, de sus estados o sus países y a sobrevivir en los estados o regiones receptores –en calidad estacional o permanente-- de acuerdo a formas nuevas de esclavismo o precariedad.  

Lo anterior se traduce en que los resultados de ése desarrollo, éstos beneficios, solo llegan a un sector muy limitado de la sociedad, en las ciudades de países dependientes o periféricos, a las clases medias citadinas de mediano y alto poder adquisitivo (Frank 1966, Stavenhagen 1972), a las elites políticas y empresariales urbanas dejando al resto a la zaga de ese mito moderno del desarrollo, condenados a la pauperización eventual o absoluta, al empleo precario, a la zozobra crónica, en suma, a la infraciudadanía, la indignidad y la indigencia urbana trashumante (Carretero y León 2009).

Siguiendo los planteamientos de Ursúa y Mardones, nos dice que ésta nueva ciencia recoge este interés pragmático, positivo, utilitario, acorde con el intento de dominar la naturaleza,  señala una actitud tecnológica del conocimiento” (p. 19). Frente a éste tipo de razón, Fromm (1953) plantea una razón que podríamos llamar semiótico-hermenéutica:

“La razón implica una tercera dimensión, la de la profundidad, que alcanza la esencia de las cosas y los procesos, (…) no es un simple instrumento para la acción inmediata. Su función es conocer, entender, captar y relacionarse con las cosas por medio de su comprensión. (….) penetra a través de la superficie de las cosas a fin de descubrir su esencia, sus relaciones ocultas y sus significados profundos: su “razón”. Es como si ella fuere no bidimensional, sino “perspectivista”, (…) abarca todas las perspectivas y dimensiones concebibles y no solamente las de relevancia práctica. (,…) esencia aquí, no significa algo que está “detrás” de las cosas, sino lo genérico y universal, los rasgos más generales y significativos del fenómeno, libre de sus aspectos superficiales y accidentales, lógicamente irrelevantes” (p. 108 y ss).

En Descartes, el pensar secundariza el sentir, la razón secundariza a la costumbre o la tradición, el proceso mismo del pensar es abstraído del proceso material del existir; el intento de hacer a un lado lo accidental de la existencia y del pensar mismo, lo incontrolable o imponderable, la intuición, lo emocional, y más allá, la socialidad, politicidad e historicidad básica del ser humano.

Por último, se ha planteado desde la teoría decolonial[vi], que a partir de Descartes se sientan las bases de las separaciones  femenino/masculino, cuerpo/espíritu, cultura/naturaleza, pensamiento/sentimiento, civilizado/salvaje, y que dichas separaciones, habrían permitido erigir estructuras/regímenes colonial/modernos de sometimiento subjetivo, epistémico, ontológico, biopolítico, económico, esto es, un ego cogito ligado a un ego conquiro (Dussel), un tipo de pensamiento que permite continuar con ése mismo ciclo altamente destructivo de apropiación/privatización y conquista y colonización iniciado desde 1492 (Echeverría1997).

 

II.           UNA EPISTEMOLOGÍA “HEREJE” CONTRA LA EPISTEMOLOGÍA INSTRUMENTAL O POSITIVISTA-EXTRACTIVISTA: EL MARXISMO CRÍTICO LATINOAMERICANO[vii]”.

El marxismo es un pensamiento que, teniendo su matriz en Europa Occidental, en la Alemania del primer y segundo tercio del siglo XIX, trasciende este determinismo geográfico y también, el llamado eurocentrismo (determinismo político-ideológico), pues fue fraguado como un instrumento de lucha y de liberación del proletariado internacional, no únicamente el proletariado europeo (inglés, francés o alemán). El marxismo, desde sus planteamientos germinales, ya se alza frente a las concepciones dominantes del propio pensamiento moderno europeo decimonónico y anterior. Por otro lado, el marxismo somete a crítica a su propio corpus teórico, haciendo de sus límites, oportunidades para nuevos saltos cualitativos y teóricos que derivarán en su obra revolucionaria de El Capital. Como diría Kant: a veces, el hacer un alto en el camino, volver sobre lo andado, y reconstruir lo ya andado sobre nuevos principios teóricos, puede ser condición sine qua non de nuevos avances, de un desarrollo más complejo, que el avanzar sin estos replanteamientos de lo andado, de lo realizado en términos teóricos[viii].

 Textos como Crítica a la Filosofía del Derecho de Hegel, La Ideología alemana, La Miseria de la Filosofía, del Socialismo utópico al socialismo científico, Contribución a la Crítica de la Economía Política, y el propio Manifiesto del Partido Comunista, El Capital, contienen la crítica de las bases filosóficas, ideológicas, religiosas en que se sostienen la burguesía, pequeña burguesía, las elites de su tiempo. Es un pensamiento que reactualiza su potencial crítico, en el seno de los propios países coloniales o semicoloniales modernos, subdesarrollados del Sur Global, donde sus capas sociales más politizadas (entre las clases trabajadoras, campesinado, sectores estudiantiles e intelectuales, proletariado urbano, etcétera), han resignificado y revitalizado el marxismo en nuestras regiones[ix].

Y es que, contra lo que desearían sus detractores, sigue siendo parte de un discurso crítico de gran vigor y una importante fuente nutricia del debate filosófico, político-ideológico contemporáneo dentro de las ciencias sociales y humanidades a nivel mundial y en nuestro caso, de la región latinoamericana, y que desde su inmanencia misma o bien, desde las relecturas marxistas de otros autores, vulgares o científicas, sigue posibilitando una crítica radical del capitalismo contemporáneo en su novísima fase transnacional, financiera y especulativa.

Las explicaciones de carácter histórico-materialista inauguradas por el método crítico marxista, dan un golpe enorme a los paradigmas científicos anteriores (llámese razón instrumental, decartismo, kantismo, hegelianismo, comtismo-positivismo, saint-simonismo, bonapartismo, cartismo, bakuninismo, etc), poniendo de bruces literalmente, toda la ciencia social de su tiempo, los supuestos sobre los cuales descansaban las  nociones de verdad y falsedad, de ciencia y no-ciencia, de objeto/sujeto, subjetividad/objetividad, moralidad y ética burguesa, desde David Ricardo, Malthus hasta Fuerbach, Mach.

Marx y Engels, realizan una crítica radical, a las explicaciones sociológicas y económicas de carácter simplista o vulgar, mecanicista, funcionalista y naturalizadoras de los intereses políticos de la pequeño-burguesía, gran burguesía, republicanismo, aristocracia o socioaldemocracia, de la aristocracia obrera o el infantilismo de izquierda, o de los estamos nobiliarios o feudales; somete a crítica severa los basamentos de la desigualdad entre, en su momento, proletarios y dueños de medios de producción, y en general, la crítica de quienes desde la perspectiva filosófica o política de las clases dominantes, reproducían un pensamiento falseador de las relaciones capitalistas, y la desigualdad de la sociedad burguesa[x].

Su crítica de la sociedad capitalista industrial, que también sufrió y de la que fue testigo, le permitió construir una teoría y una praxis revolucionaria, y erigir al proletariado como actor principal del proceso revolucionario anticapitalista, como parte de su método dialéctico, de acción/participación/transformación, en el cual involucra activamente a dicho sujeto histórico-político, conociendo e involucrándose activamente en la lucha y perspectiva política-ideológica de clases de frente a la sociedad burguesa capitalista y sus promotores ideológicos.

El marxismo, no solo somete a crítica a las concepciones económico-sociológicas burguesas, pequeño burguesas, mencheviques, revisionistas, sino también a las concepciones socialistas utópicas, anarquistas, a la izquierda infantil, y al propio marxismo, por lo tanto, es erróneo suponer que el marxismo es un cuerpo teórico “mecanicista”, “determinista económico”, “unilineal”, lo cual, como explica Hobsbawm y Fromm,  se debe más que nada, a lecturas tergiversadoras, difamadoras, antimarxistas y al materialismo vulgar.

Es innegable, que el marxismo nace de una matriz occidental y europea de conocimiento, sin embargo, el propio Marx somete al marxismo y a sí mismo, a la autocrítica, desechando muchas de sus conclusiones iniciales, reelaborándolas, aumentándolas o negándolas, y, con ésa misma apertura, posiblemente hubiera aceptado, de haber estado en sus manos, nuevos materiales historiográficos que iluminaran su concepción sobre América Latina.

El marxismo revolucionó y puso de cabeza más de un paradigma en las ciencias sociales de su tiempo (en ciencia histórica, economía, ciencia política, sociología, antropología general de su tiempo, filosofía, geografía). No obstante, a pesar de ello, la resistencia a incorporar análisis de tipo dialéctico-materialista siguen siendo escasos, y caen más que nada en la ciencia social ideologizada, compartimentada, sectorial, empirista vulgar.

También, una situación de censura y bloqueo, cuando hay intentos de realizar éste tipo de análisis, en el seno mismo de las ciencias sociales contemporáneas tanto en las universidades de las ciudades periféricas como en las universidades de las ciudades metropolitanas, lo cual se explica por su carácter de crítica radical frente a los sistemas de pensamiento hegemónico, colonial-moderno existentes y que gozan de éxito y reconocimiento. Son rechazadas, las ciencias sociales decoloniales o descoloniales, ya que pueden poner en evidencia las distintas formas de dominación moderno/colonial en la sociedad contemporánea. Debido a ello, las ciencias sociales herejes, son proscritas y desterradas del pensamiento políticamente correcto y del establecimiento académico penetrado por el pensamiento bancarizado y neoliberal.

 

III. OTRA EPISTEMOLOGÍA “HEREJE”: FENOMENOLOGÍA, HERMENEUTICA, FUENTES NUTRICIAS PARA ARTICULAR UN PENSAMIENTO CRÍTICO LATINOAMERICANO

Las corrientes interpretativas antes mencionadas, son caras al pensamiento humanístico, crítico y a las ciencias sociales críticas particularmente, sin embargo, vemos en la actualidad, una reticencia a utilizar éstas perspectivas, debido a que suponen un complejo entramado conceptual, un nivel elevado de abstracción teórica,  y aspectos que lindan más con los lenguajes de la lingüística filosófica, la filosofía del lenguaje, la poética, la construcción teorética, la especulación, la semiótica, la filología.

Pero también, dicha reticencia puede deberse, a la dificultad para su recepción entre el público de las universidades públicas; ciencias interpretativas que monopolizan determinados especialistas, pero otra razón de ésa reticencia, puede deberse a unas condiciones educativas e ideológicas de nuestro contexto muy poco propicias para su cultivo; el pensar que se alejan de la realidad concreta, de la empiria, de lo tangible, de los enfoques empiristas o cuantitativos, que tienen muchos adeptos en la universidad pública y en la ciencia social inmediatista que se lleva a cabo en instituciones pautadas por los requerimientos  de un mercado de trabajo basado en la cultura del rendimiento, del Know how, productivismo, que busca resultados tangibles, inmediatos y medibles, llevando a la universidad hacia una deriva productivista cuyo objetivo principal no es ya, el desarrollo científico-humanístico ni crítico del estudiantado.

Convengamos en que tales enfoques interpretativos y semióticos, buscan aspectos que no son de interés de quienes se colocan –tengan consciencia de ello o no, les guste o no admitirlo--,  o bien, se acomodan –por condicionamientos de orden material, económico, psicológico o cognitivo, ideológico o una combinación de varios de éstos aspectos--, en una perspectiva sociológica a-filosófica, o aún peor, a-sociológica, sin fundamento serio en el pensum sociológico clásico, el cual se retrotrae lejos en la historia del pensamiento humano, con intensas relaciones con la filosofía, el lenguaje mítico, poético, el lenguaje religioso, el lenguaje simbólico, que hoy son vistos con desdén, sorna e indignación, como si fueran por completo ajenos al pensamiento sociológico, o demeritaran su carácter científico.

Tomar en cuenta estas tradiciones interpretativo-simbólicas, nos acercará, como sociólogos, o científicos sociales, a la singularidad propia de la vida social, su carácter único, irrepetible y singular, su totalidad compleja, que es un planteamiento de Fromm, y que después retomará Edgar Morin.

IV.            LA ESCUELA DE FRANKFURT: LA ESCUELA HEREJE[xi]

¿Cuáles fueron los problemas que llevaron a escribir, a los representantes teóricos e intelectuales de esta tradición de pensamiento; a saber, a Benjamín, Horkheimer, Fromm, Adorno?

Recordemos que ésta tradición surge hacia los años convulsos de entreguerras, en los años 1920´s, después de la revolución rusa, en la fase imperialista del capitalismo y en pleno desarrollo industrial, la generalización de la producción en serie           –fordismo y posfordismo--, replicándose ésta forma de producción a otros ámbitos, tales como el propio arte, dando lugar a “La obra de arte en la época de la reproductibilidad técnica” de Benjamín, o los libros de Fromm, "El Corazón del hombre. Su potencia para el bien o para el mal", "El miedo a la libertad", "Del tener al ser", "Psicoanálisis de la sociedad contemporánea". O de Adorno y Horkheimer, su Crítica al proyecto de la Ilustración, que contiene la crítica a la razón instrumental. Una constante en ésta tradición de pensamiento, es su crítica al proyecto de la razón ilustrada, y por tanto, al proyecto de la modernidad.

Fromm decide separarse de la Escuela para conformar poco después su propio movimiento intelectual en EEUU y luego en México, fundando la Sociedad Mexicana de Psicoanálisis, vigente hasta la actualidad.  

Fromm escribe libros que retoman concepciones freudianas, marxistas, sociológico-históricas, pero también, algunas tradiciones filosófico-hebraicas, dado su origen judío, por lo que sus planteamientos suelen ser abigarrados, con mirada interdisciplinar, heterodoxo respecto a los más leales fundadores de la Escuela, a saber, Horkheimer y Adorno. Fromm, junto con W. Benjamín, constituyen dos pensadores de la E. de Frankfurt complejos, cuyo legado tiene un destacado carácter de crítica a los valores dominantes de la sociedad de mercado, el capitalismo norteamericano, el consumismo, la reproductibilidad y masificación del arte, críticos del borramiento de experiencia y la memoria histórica, de la alienación del hombre y de la explotación del hombre por el hombre.

El olvido de éstos autores, incluso dentro de las ciencias sociales de los países dependientes, en parte explica o es reflejo del propio triunfo de una determinada interpretación del mundo, que ha ganado adeptos entre todas las clases sociales, interpretación que desde los años 1980´s viene delineando nuestras estructuras sociales, políticas, económicas y culturales.

Ante los embates globales de dicha interpretación del mundo –interpretación neoliberal o abismal del mundo(Sousa 2011), la Escuela de Frankfurt, puede todavía ofrecernos vías y alternativas para superar la catástrofe, contra el afán de seguir creciendo sin límites; de manera abismal.(Sousa 2011).

CONCLUSIÓN:

El panorama es desolador por donde se le mire, distópico, trágico, y pareciera que las propuestas y respuestas palidecen, sobretodo, si éstas no se apoyan en un pensamiento radical, científico y que mire a este enemigo global, en todas sus ramificaciones, en toda su estructuración económico-política, ideológica, jurídica, tecnológica y mediática. Es en esta tesitura, que las propuestas del marxismo, la hermenéutica y fenomenología latinoamericanas, así como la Escuela Crítica se levantan con todo rigor, como fundamentales para un proyecto de emancipación y descolonización epistémica, subjetiva, ética-política y ecológica para nuestros países hispano-americanos en situación de dependencia y de subdesarrollo, frente a las estructuras neocoloniales de despojo, acumulación y neoextractivismo que amenazan las condiciones de reproducción de la vida tal y como la conocemos.

NOTAS:


[i] En nuestro país, el apoyo a la investigación, al desarrollo e innovación científica de éstas áreas, es, desde hace décadas y aún en la actualidad, insuficiente para hacer frente a los grandes problemas nacionales, respecto a los países metropolitanos desarrollados antes mencionados: https://egade.tec.mx/es/egade-ideas/opinion/ciencia-tecnologia-e-innovacion-en-mexico-se-encuentran-en-situacion-critica, no se diga en materia de cultura y artes, ámbitos que quedaron por completo desplazados de los intereses prioritarios del Plan Nacional de Desarrollo sexenal, en términos de financiamiento y presupuesto anual asignados. Antonio Lazcano, un reputado científico mexicano, ha reportado en distintos artículos, la crisis en que se desarrolla la ciencia en nuestro país

[ii] Franz Hynkelamert, llamó a esto, doctrina del crecimiento infinito, una religión desacralizada y secularizada de mercado, donde los valores económicos son sobrepuestos a los valores espirituales, principios éticos, ideales como la libertad o la fraternidad y la reciprocidad, las virtudes, el conocimiento científico, histórico o filosófico. Los valores económicos adquieren un rango divino, en detrimento de una lógica teológica-filosófica, metafísica o mágico-religiosa ligada a la naturaleza o el cosmos, al mundo social, o una visión ético-humanista. Y un filósofo francés, David Noble, escribió “La religión de la tecnología: la divinidad del hombre y el espíritu de invención”, donde plantea que la tecnología, la técnica, ha sido elevada al grado de verdad absoluta, por parte de los tecnólogos y científicos que la crean. Fritz Pappenheim , en su libro “La enajenación del hombre moderno”, 1965, y Erich Fromm, en su libro El Corazón del hombre (1967), mencionan cómo en la sociedad industrial contemporánea, a través de la producción en serie, la masificación de la vida, genera personas indiferentes a la vida, egoístas y necrófilas, amantes de las máquinas, el culto a la fuerza, el culto a la velocidad, y el culto a lo inmediato, que en la actualidad, se ven acrecentados y maximizados a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC´S), que reinstalan “el espectáculo, como una cosmovisión devenida efectiva, materialmente traducida. Es una visión del mundo que se ha objetivado”. (Debord 1967); libertad heterónoma y autoexplotación (Fromm 1967, Han 2022), una sociedad teledirigida (Sartori)

[iii] Ética y Psicoanálisis, El corazón del hombre (1967).

[iv] Raúl Prebisch (1981: 14), Op. Cit, Roitman: “El capitalismo desarrollado (…). se expande para aprovechar la periferia. Pero no para desarrollarla” ("Pensamiento Sociológico y Realidad Nacional en América Latina", s/f, p. 26).

[v] Una forma de colonización/ocupación silenciosa, el fenómeno actual de la gentrificación urbana, implica éste cambio en el uso de suelo con aval del propio gobierno bajo la excusa de generar "derrama económica" a la ciudad, lo cual ha fomentado en algunas ciudades periféricas y metropolitanas, la especulación, encarecimiento y privatización del espacio público por parte de ciudadanías extranjeras itinerantes con alto poder adquisitivo, en perjuicio de la población local de menores ingresos. Es un esquema de blanquización por despojo. (Gaytán 2019), a saber: "La “blanquitud” remite a la identificación de los individuos con el ethos del arquetipo que proponen el capitalismo y urbanismo contemporáneos; el emprendedor que sin ataduras morales en plena libertad de mercado opera estrategias crueles y canallas de beneficio monetario; tal y como lo hacen en la urbes los especuladores políticos, financieros e inmobiliarios; como aquel especulador de la película El Capital de Costa Gavras (2012), operador del despojo de empleos, capitales y propiedades". El fenómeno, lejos de detenerse, se está regulando, pero con medidas tibias por parte del gobierno local y federal.

[vi] Lander, Edgardo (2000). Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos en: La colonialidad del saber:eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas

[vii] Rosenman (Idem): “…la terquedad de desarrollar un pensamiento fundamentado en sus convicciones y no en las necesidades de obtener un cargo en el poder o ministerio; pensamiento ligado a la actividad docente o de investigación sin pretender un espacio distinto de aquel que constituye la ética del compromiso y la responsabilidad teórica con los principios defendidos. No importa que estos sean conservadores, liberales, marxistas, neo-marxistas, anarquistas, funcionalistas, estructuralistas o post-modernos. Lo que les es propio es su continua dedicación a la formación del conocimiento social (…) se insertan en una dinámica más profunda e independiente de su adscripción política, manteniendo una honestidad intelectual sobre la cual fundamentan sus proposiciones teóricas” (p. 23 y ss).

[viii] Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia, 1783.

[ix] Agustín Cueva, René Zavaleta Mercado, Pedro Vuskovic, Agustín Silva Michelena, Julio Cesar Jobet, Gregorio Selser, Alberto Flores Galindo, Florestán Fernandes, Ricaurte Soler, Raúl Prebisch o José Aricó, por solo citar aquellos de mayor presencia académica (Rosenman, op. Cit., p. 25)

[x] Erich Fromm, en su libro “Marx y su concepto del hombre”, menciona parte de la tergiversación, desprestigio, satanización a que el marxismo fue sometido durante los años 1950´s del siglo XX, principalmente en un contexto marcado por la agudización de las crisis del capitalismo norteamericano, y la necesidad de éste de recuperar su legitimidad, estabilidad política e ideológica. De ahí que se tratara de hacer del marxismo y lo que se considerara “comunismo”, “comunistas”, una leyenda negra, un enemigo a vencer; todo un proyecto de persecución, espionaje y represión por parte de EEUU en América Latina contra movimientos estudiantiles, obreros, campesinos, urbano-populares a través de Proyecto Camelot, Proyecto Condor, Alianza para el Progreso, USAID, etc.

[xi] Roitman, Idem.

 


 FUENTES DE CONSULTA:

·  

 Carretero Rangel, Reyna y León Vega, Emma (2009), Indigencia trashumante. Despojo y búsqueda de sentido en un mundo sin lugar. México, UNAM/Centro Regional de Investigaciones Multidisciplinarias, Disponible en: https://biblioteca.clacso.edu.ar/Mexico/crim-unam/20100329022255/Indigenciatrashumante.pdf 

Echeverría, B. (1997). Lo político en la política. Theoría. Revista Del Colegio De Filosofía, (4), 11–21. https://doi.org/10.22201/ffyl.16656415p.1997.4.147

·         Düker, Ronald y Eilenberger, Wolfram.  (2022). Byung-Chul Han: "Hoy nos sometemos voluntariamente a la autoexplotación hasta colapsarnos, Disponible en: https://www.clarin.com/cultura/byung-chul-hoy-sometemos-voluntariamente-autoexplotacion-colapsarnos-_0_oOxmKuQ8bH.html

·         Fromm, E. (1965). El corazón del hombre. Su potencia para el bien y para el mal. FCE.

·         --------------------(1947). Ética y Psicoanálisis. FCE.

       Gaytán, Pablo. (2019). Blanqueamiento por despojo, 06600 PLATAFORMA VECINAL Y OBSERVATORIO DE LA COLONIA JUAREZ, en: https://permanecerenlamerced.wordpress.com/2019/03/18/blanqueamiento-por-despojo-por-pablo-gaytan-santiago/ 

·         Kant, Imanuel (1783). Prolegómenos a toda metafísica futura que pueda presentarse como ciencia.

·         Krotz, Esteban. 1993. La producción antropológica en el Sur: características, perspectivas, interrogantes. Alteridades 3(6):5-12. Disponible en línea: https://www.redalyc.org/pdf/747/74711380002.pdf

·         Lander, Edgardo (2000). "Ciencias sociales: saberes coloniales y eurocéntricos" en: La colonialidad del saber:eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas latinoamericanas

·         Mardones, J.M. y Ursua, N. (1982). Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales. Materiales para una Fundamentación Científica, Barcelona: Fontamara Disponible en: https://doctoradohumanidades.wordpress.com/wp-content/uploads/2015/04/mardones-y-ursua-filosofc3ada-de-las-ciencias-humanas-y-sociales.pdf

·         Noble, David (1997). La religión de la tecnología: la divinidad del hombre y el espíritu de invención, [Trad.] Laura Trafí Prats, BARCELONA: PAIDOS, Disponible en línea: https://dokumen.pub/la-religion-de-la-tecnologia-la-divinidad-del-hombre-y-el-espiritu-de-invencion-9788449307805-8449307805.html

·         Roitman Rosenman, Marcos (s/f). Pensamiento Sociológico y Realidad Nacional en América Latina.

 

 

No hay comentarios.:

Coloquio Repensar la Geopolítica de dominación desde los Pueblos del Sur Global

Visiones contra hegemónicas acerca del proyecto de securitizacion imperial occidental global. Resistencias políticas y ontológicas desde aba...