Temamos cuando un gobierno quiera "modernizar" un parque y una ciudad , ya que ello puede significar alterar el sentido original , la singularidad e identidad histórica de un parque y una ciudad, sus calles, y homogeneizar, talar árboles considerados "viejos", o "peligrosos", sin dictámenes científicos.
Temamos, cuando un gobierno quiera "modernizar" un parque y una ciudad , porque puede significar desdibujar su imagen tradicional y antigua, destruyendo lo que era, dejando irreconocible nuestro parque, nuestras calles, inclusive modificando nombres de calles por otros nombres nuevos.
En estos tiempos , los parques lo mismo que las colonias, corren el riesgo de ser gentrificados, al gusto de los nuevos inquilinos de alto poder adquisitivo y de los nómadas digitales, de ciudadanos globalizados y extranjeros...
Temamos cuando un gobierno, sea del signo político que sea, diga que va a "modernizar" nuestros parques, porque puede quitarles su encanto, haciendo de nuestros parques, parques iguales, parques idem , parques inhabitables, parques en los que ya no se puede ni desea permanecer, descansar ni contemplar, pues el vértigo de la modernidad ha llegado también ahí.
Temamos, cuando un gobierno que se dice de "izquierda", usa a diestra y siniestra, el término "modernizar", cuando todos sabemos, que ese término arrastra desde hace cinco siglos; saqueo, codicia, lucro, despojo, desplazamiento forzoso, desarraigo, acumulación de ganancias, explotación social y natural, extractivismo, violencia, ecocidio, homogenización, pobreza y marginación, exclusión, destrucción de lo viejo por lo nuevo, imitación cultural de lo considerado "mejor" o "superior" y desprecio de lo propio, originario, de lo antiguo-tradicional.